TODO TIENE SU FINAL, NADA DURA PARA SIEMPRE.
- owenvalencia20
- 8 ene
- 4 Min. de lectura
Por Luis Alberto Pacheco Mandujano[1]
“Todo tiene su final, nada dura para siempre;
tenemos que recordar que no existe eternidad…”
Héctor Lavoe
Tras una lectura serena de la Resolución de la Fiscalía de la Nación N° 007-2026-MP-FN que, teniendo fecha 5 de enero de 2026, ha sido publicada recién hoy, 7 de enero, en la separata de “Normas Legales” del diario oficial El Peruano, se me antoja necesario resaltar y reflexionar todo lo siguiente, mientras tarareo la recordada canción de Héctor Lavoe

PRIMERO: Según los artículos 57° y 58° de esta extensa resolución, se tiene que los fiscales Hernán Wilfredo Mendoza Salvador y Luz Elízabeth Flores Tarapa seguirán conociendo y tramitando los casos Lavajato, desde la Segunda Fiscalía Superior Nacional Especializada en Delitos de Lavado de Activos. Sin embargo, ¿quién es el fiscal que conduce la Segunda Fiscalía Superior Nacional Especializada en Delitos de Lavado de Activos? Pues nada más y nada menos que el señor Rafael Vela Barba.
En consecuencia, es de suponer que Vela seguirá inoculando aún su pestilente injerencia política en el caso “Lavajato” al mantener en los antedichos fiscales su monitoreo y dirección de notorísima definición corrupta. Este hecho nos deja un mal sabor de boca, porque no era lo que se esperaba.
SEGUNDO: Ahora, bien, si de acuerdo al artículo 63° de la resolución sub examine queda establecido que las elevaciones de actuados, apelaciones y otras incidencias que se generen en los casos Lavajato éstos serán de conocimiento de la Tercera Fiscalía Superior Nacional Especializada en Delitos de Lavado de Activos que despacha el fiscal Germán Juárez Atoche (designado en esa fiscalía mediante la Resolución de la Fiscalía de la Nación N° 3680-2025-MP-FN), no se entiende cuál es la razón por la que los fiscales Hernán Wilfredo Mendoza Salvador y Luz Elízabeth Flores Tarapa fueron asignados a la Segunda Fiscalía Superior de Vela Barba en lugar de ser directamente designados a la Tercera Fiscalía Superior que conduce Juárez Atoche.
TERCERO: A su turno, los demás fiscales cómplices de Vela Barba y de Pérez Gómez pasarán a trabajar, de manera prorrateada (según indican los artículos 60° y 61° de la resolución de marras), a la Primera y Segunda Fiscalías Supraprovinciales Corporativas Especializadas en Delitos de Lavado de Activos. Desde esas ubicaciones, continuarán conociendo y tramitando los casos Odebrecht, hasta su culminación. Pero habiendo sido ya descabezados, y tras haber quedado sin el “liderazgo protector” que imprimía sobre ellos el psiquiátrico fiscal Pérez Gómez, podemos anticipar que sus esfuerzos “profesionales” serán canalizados por el cauce de la mediocridad profesional que les caracteriza (de suyos natural) y, al encontrarse sometidos cada uno de ellos bajo responsabilidad individual, difícilmente podrían seguir ostentando el ufanamiento que el ser adláteres de Pérez Gómez les proporcionaba hasta hace poco.
CUARTO: El acostumbrado dispendio de exhibicionismo personal que solían ostentar se acabó para estos mequetrefes que, más tarde, también tendrán que pagar por los crímenes en cuyas realizaciones contribuyeron con su parasitario esfuerzo individual.

QUINTO: Finalmente, el inefable y estrafalario (y, por tanto, descontrolado) fiscal José Domingo Pérez queda completamente anulado —gracias a Dios— al haber sido devuelto a su fiscalía original, esto es, a la Primera Fiscalía Provincial Corporativa Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios de Lima, desde donde no tendrá ninguna injerencia en los casos Lavajato y, por lo tanto, queda expectorado su veneno político y sus tentáculos de corrupción que utilizaron funcional e instrumentalmente estas investigaciones para servir a los intereses del caviarismo criminal. Este sujeto, por tanto, no afectará más a estos casos.
SEXTO: Que ambos fiscales, y de manera muy especial Pérez Gómez, se vayan preparando para responder a sus arrendadores crematísticos (es decir, Odebrecht e IDL) por los fracasos ofrecidos a los corruptos acuerdos que tuvieron con Odebrecht. En una palabra, si recibieron los sobornos que la realidad de los hechos confirma, van a tener que devolverlos. ¿O tal vez no? Y es que, finalmente, el objetivo principal de encubrir a Odebrecht con, entre otras acciones más, el criminal (por traidor a la Patria) Acuerdo de Colaboración Eficaz que terminó siendo eficaz únicamente para la corrupta empresa brasileña, ha sido cumplido con creces. He aquí que surge, por tanto, el grave problema que se puede traducir en una pregunta: ¿será posible revertir todo el corrompido beneficio que le concedieron a Odebrecht y a sus principales socios los Graña Miró-Quesada? That’s the question!
De algo sí estoy seguro, más temprano que tarde conoceremos los detalles de la compra al peso que Odebrecht hizo de los “fiscales héroes”, los famosos “héroes” de los sempiternamente estultos cojudignos.
En este preciso momento recuerdo que una tarde del siempre melancólico otoño limeño, durante la sobremesa de un almuerzo de los varios que llegamos a compartir con dos amigos más (Alonso Peña-Cabrera Freyre y Frank Almanza Altamirano) cuando trabajábamos juntos en el Ministerio Público, allá por el año 2015, ante una jactanciosa presunción de “superioridad varonil” de la que se ufanaba alias “beibijuez”, le espeté con ironía desenfadada la inolvidable frase latina con la que los cuartos de guerra romanos solían bajar a la realidad a los generales victoriosos: “¡memento mori!”. En ese minuto no entendió el latín en absoluto, lengua culta que el de marras ignoraba (y que sigue ignorando) con cacósmico “orgullo”. Y, es más, después de lo visto, creo que, en definitiva, tampoco lo entendió en ninguno de los millones de instantes que constituyeron el tiempo que embarga casi ocho años de vida y vigencia del aparato criminal que él encabezó. Tras su estrepitosa derrota, ¿aprenderá para mañana, más tarde, tal vez, la lección? Del majareta no pregunto nada. Es inimputable.
[1] Abogado penalista. Profesor universitario.millones de instantes que constituyeron el tiempo que embarga casi ocho años de vida y vigencia del aparato criminal que él encabezó. Tras su estrepitosa derrota, ¿aprenderá para mañana, más tarde, tal vez, la lección? Del majareta no pregunto nada. Es inimputable.




