La magia del quechua en Viña
- owenvalencia20
- 3 dic 2024
- 2 Min. de lectura

La artista peruana Renata Flores, conocida por su fusión innovadora de música pop con elementos andinos y letras en quechua, representará al Perú en la Competencia Folclórica del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2025. Flores participará con su tema “Kuti Tika” (Flor que renace), canción que combina ritmos tradicionales con sonidos contemporáneos, resaltando la riqueza del folklore peruano en una plataforma internacional.
El festival, programado del 23 al 28 de febrero, es uno de los eventos musicales más importantes de América Latina. Este año, la Competencia Folclórica busca destacar la autenticidad cultural de cada país participante, dando especial importancia a composiciones que reflejen raíces culturales profundas y una conexión auténtica con su lugar de origen. En este contexto, la propuesta de Renata Flores promete marcar un hito al llevar el idioma quechua al escenario principal.
Flores, quien ganó notoriedad con versiones de clásicos pop en quechua, como “The Way You Make Me Feel” de Michael Jackson, ha consolidado su carrera como embajadora de las culturas indígenas a través de su música. “Kuti Tika” es una manifestación de su compromiso por preservar y difundir el quechua, idioma ancestral que aún resuena en la identidad peruana. Su participación en Viña del Mar representa no solo un desafío artístico, sino también una oportunidad para visibilizar la riqueza cultural andina.
El certamen estará bajo la dirección de Álex Hernández y contará con jurados de alto perfil en la industria musical. Este año, las bases del concurso se han renovado para garantizar que las canciones participantes mantengan una conexión fresca y representativa con sus raíces, lo que refuerza la importancia de propuestas como la de Flores. El festival será transmitido a nivel mundial, garantizando una audiencia global para el mensaje cultural de “Kuti Tika”.
Renata Flores se une a un grupo selecto de artistas peruanos que han dejado su huella en Viña del Mar, llevando al escenario no solo talento, sino también la esencia del Perú. Su participación es un recordatorio del poder de la música como herramienta para preservar la identidad cultural y generar impacto global.

Publicidad

